John Crowley: “Siempre me vi como un urbano sofisticado”

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Entrevista proporcionada por Check In Comunicaciones.

 

Cineasta irlandés y director de “Brooklyn, un amor sin fronteras”, John Crowley ha recibido una gran cantidad de halagos por la película. Nominada al Oscar se estrenó en salas peruanas este 28 de enero.

 

Cuéntanos un poco sobre el guión de este film.

–          Bueno, Brooklyn se centra en Eilis Lacey, una joven irlandesa, inmigrante (Saoirse Ronan) que inicia su camino navegando hacia un Brooklyn en los años 50. Ella extrañará a su familia, y será sacudida por la nostalgia. Eilis finalmente caerá en una situación difícil, y tendrá que decidir entre dos hombres, los cuales para ella significan el amor. Ella dejó a su amor de toda la vida, pero conocerá a Tony y tendrá que elegir entre dos países y las vidas que tiene en cada uno. La historia es exquisita. Llena de matices y delicadamente trabajada, alude cuidadosamente clichés amorosos, pero muy honestos, universales y desgarradores. Relata las relaciones entre el hogar, la nación… para mí eso es muy importante como nuestras relaciones con el amor, la familia y los amigos.

Es una historia sin villanos, sin conflictos…

–          Así es. Juega con lo imperceptible, con el subconsciente, las emociones no dichas pero que todos podemos reconocer. Es una historia sutil pero hermosa en la pantalla grande, con todo un grupo de artistas excepcionales en el mismo grupo, por lo que tal vez no es de extrañar que esa sea la razón por la que haya sido nominada a los premios. Algo que leí en un artículo fue: “el villano en esta película es el armario”. Y me encanta la idea de que se puede tener una forma abstracta de antagonismo, que no tiene un villano como tal. Así que en realidad no tienen un antagonista, pero tenemos la forma abstracta: una estructura muy invisible de la década de 1950.

¿Qué es lo que se encierra en toda esta historia?

–          La  verdad siento que es una historia muy importante. No solo de Irlanda, también de Estados Unidos. La historia es fresca, familiar, pero muestra algo que no se ha dicho en pantallas con mucha frecuencia y es la narración completa de la inmigración de un país a otro. Se refleja el efecto completo de lo que los países han hecho a los inmigrantes. En segundo lugar, desde el punto de vista de una mujer joven que es interesante, es muy raro en estos días. Las complicaciones emocionales que podemos tener, son una muy buena pieza en la ficción.

¿Tiene que ver con algo de tu historia personal?

–          Bueno, creo que sí. Eso lo hizo fácil. Yo emigré a Londres cuando tenía 27 años, y era muy feliz. Siempre conseguí trabajo de forma inmediata. Pero me quedé asombrado con lo confuso que era sentirse como un exiliado. Siempre me vi como un urbano sofisticado, pero tiene mucho que ver con la forma en que llevas la relación con un país antiguo que ha cambiado mucho. Las experiencias acumuladas pueden hacerte apreciar mejor las cosas cuando vuelves a casa. Pero a la vez sientes que tienes doble identidad. Llega el punto en el que sientes que no perteneces ni a un lugar, ni a otro.

¿Eso explicaría lo que siente el personaje de “Saoirse”?

–          Así es. Eres una especia de isla emocional y no puedes relacionarte con nadie. Cuando eres un exiliado eres un miembro de un tercer Estado y tus pies no se encuentran en cualquier lugar. Es muy confuso. Finalmente tienes que llevar adelante toda tu vida, conocer gente. Pero cuando vuelves a casa hay una enorme nostalgia que no se termina de definir si quieres quedarte, o volver. Eso se intentó comunicar con sus sentimientos, a un nivel visceral, y usar todo lo que tenemos a nuestra disposición para expresar cinematográficamente eso.

¿Cómo pensaste en el lenguaje de la película en término de sus ubicaciones?

–          La forma en la que la había visto cinematográficamente, fue en tres momentos cumbres. La primera es Irlanda, una Irlanda casi ingenua. Es la más íntima y una especia de discreción de cierta manera.

El segundo momento es en Brooklyn, en rasgos más amplios. La comunicación en escala de América, abrumadora, que es la que le afecta a Eilis. Y la tercera es la sección de vuelta a Irlanda, tiene algo más de… steadycam… hay una calidad de ensueño en la misma. El personaje de Saoirse ha regresado a casa, y todo lo siente más pequeño. Ella anhela que todo sea como antes, pero antes de irse. Se siente confundida por eso.

Existe una gran complejidad emocional agridulce en la historia…

–          Exacto. Hay una gran pérdida de inocencia. Es la formación de esta mujer maravillosa que tiene un sentido intuitivo de la queidad del bien y del mal.

¿Qué significó trabajar con Emory Cohen?

–          Es un gran actor. Joven, brillante, maravilloso. Nunca se me ocurrió pensar en él para esta película, pero fue idea de nuestro director de casting. Ahora creo que es uno de los mejores actores en este género, el personaje alcanzó la perfección.

¿Es muy diferente a Saoirse, en cuanto a estilos?

–          Tiene un estilo de actuación muy diferente a Saoirse. El guión era genial, así que no pensé que hubiera algo que ganar en la improvisación y distanciándose del material, pensé que sería difícil para Emory. Pero todo funcionó de maravilla,

¿Y trabajar con ella?

–          Es una especie de fenómeno. Y así, es muy terrenal como persona. Su habilidad técnica para comprender una cámara, donde está, y lo que está haciendo con ella. Tiene una extraña habilidad con la cámara para alguien de 21 años. Ella es como una bailarina de ballet que tiene un grado de experiencia técnica que solo te queda sentarte a admirarla.

Otra complejidad emocional es la de Tony, él está mucho más enamorado de Eilis…

–          Así es, ella está con él, pero aún no ha elegido. El sentimiento de Tony es muy honesto. ¿Quién va por la vida sabiendo que la persona que conocieron es 100% perfecta para ellos?… no siempre sucede así… y eso es lo que hace que la gente viva y siga viviendo.

No solo es una historia de un triángulo amoroso entonces…

–          En absoluto. No se reduce a eso. Hemos luchado muy duro para mantener todo lo que hemos estado hablando. Las complicaciones, los irlandeses, los exiliados, los inmigrantes, etc.

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