Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario presentará Sinfonía Nº 9 de Anton Bruckner

Teatro

Concierto se realizará el jueves 25 de octubre, a las 8:00 de la noche, en el Gran Teatro Nacional.

 

El Ministerio de Cultura ha programado el concierto de gala “Una música para Dios: La novena sinfonía de Bruckner” para el jueves 25 de octubre, a las 8:00 de la noche, en el Gran Teatro Nacional, con la participación estelar de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario, dirigida por el maestro Pablo Sabat.

El estreno en Perú de la Sinfonía Nº 9 en re menor (1903) de Josef Anton Bruckner, interpretada en sus tres movimientos (Misterioso, Scherzo y Adagio), significará un justo reconocimiento al compositor austriaco, autor de importantes sinfonías románticas con condición barroca en las que empleaba un contrapunto aprendido en el órgano.

Bruckner nació el 4 de septiembre de 1824 en Ansfelden (Austria) y desde niño recibió enseñanza musical aprendiendo las técnicas del órgano. A los 16 años viajó a Linz para perfeccionar su talento, en paralelo con su carrera docente. Entre 1856 y 1861 fue discípulo de Simon Sechter y utilizó el estilo sacro católico para componer algunas de sus mejores piezas. Su posición estilística se encuentra dividida entre los progresistas seguidores del expresionismo que caracterizó a Richard Wagner y los conservadores fans del romanticismo clásico que impuso Johannes Brahms.

Catalogado como un artista obstinado, obsesivo y perfeccionista, Bruckner modificaba continuamente sus obras, razón por la que actualmente existen varias versiones de una misma pieza, siendo difícil reconocer la más lograda. Compuso once sinfonías (la primera en 1863 denominada Sinfonía Nº 1 en fa menor), música de cámara, religiosa y para orquesta completa (una de sus creaciones más brillantes fue la popular misa Te Deum). Falleció en 1896 y sus restos reposan en la Iglesia de San Florián (Viena).

En la Sinfonía Nº 9 en re menor destacan tres movimientos: Misterioso, estructurado en forma de sonata, con un piano protagonista, violines endulzando al público y la conjunción de metales marcando la intensidad. Scherzo, que evoca la desesperanza, relacionada con imágenes de un infierno donde se retuercen los condenados, aunque la intención real era exponer ese universo natural en la que un caso terrible no tiene por qué ser necesariamente terrorífico.

Finalmente, Adagio, ejecutado como un rondó antes de dar paso al tema central. Las cuerdas sostienen el discurso de carácter dramático, los vientos replican desde un segundo plano y los instrumentos de madera crean el aura de tristeza. Pese a que Bruckner pretendía componer su obra en cuatro movimientos (finalizando con una doble fuga) la sensación de acabado hace pensar que voluntariamente quiso despedirse así.

Las entradas cuestan de 15 a 50 soles y están a la venta en Teleticket de Wong y Metro, y la boletería del Gran Teatro Nacional. Menores de 17 años, jóvenes del Servicio Militar Voluntario, universitarios, estudiantes de institutos superiores, mayores de 60, docentes de instituciones educativas públicas y miembros del Conadis tienen 50% de descuento.

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