Orlando Bloom, Embajador de Buena Voluntad de UNICEF, se encuentra en Moldova con los niños refugiados que huyen de la guerra de Ucrania

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La visita se produce cuando el número de niños y niñas refugiados supera los 1,8 millones en tan solo un mes.

 

Chisinau/ Nueva York.– Un mes después de que estallara la guerra en Ucrania, Orlando Bloom, Embajador de Buena Voluntad de UNICEF, ha viajado a Moldova para conocer a los niños y las familias que huyen de Ucrania como refugiados.

Durante su estancia de dos días, Bloom visitó uno de los “puntos azules” instalados por UNICEF en Palanca, al suroeste de Moldova, adonde se dirigen las mujeres y los niños para descansar y recibir ayuda a medida que cruzan la frontera desde Ucrania en busca de seguridad.

“Conocí a una madre que acababa de llegar al paso fronterizo con sus tres hijos pequeños. Me contó que habían huido de Ucrania la noche anterior después de que una bomba cayera en la casa de sus vecinos: estaban demasiado asustados para quedarse allí”, contó Bloom. “Fue desolador ver a esta y otras familias llegar a la frontera después de largos viajes, cargados con unas pocas pertenencias y sin saber cuál será su destino final”.

UNICEF y ACNUR, en colaboración con los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil, han instalado tres “puntos azules” en las rutas de refugiados más importantes de Moldova. En estos espacios seguros, que sirven a las familias para hacer un alto en su camino, se ofrece información importante, se facilita la identificación de los niños no acompañados y separados y se garantiza su protección frente a la explotación. Además, es un centro de acceso a servicios básicos.

Desde que comenzó la guerra el 24 de febrero, más de 1,8 millones de niños y niñas han huido de Ucrania y decenas de miles han cruzado a Moldova. Muchos refugiados continúan su viaje hacia otros países, mientras que casi 100.000 (la mitad de ellos, niños), se han quedado en Moldova con familias de acogida y voluntarios o en centros de refugiados establecidos por los gobiernos.

“El peligro al que se enfrentan los niños y niñas refugiados de Ucrania es muy real y apremiante y crece cada día. Los que viajan solos son especialmente vulnerables a la trata de personas y la explotación a medida que recorren distancias largas y tortuosas”, aseguró Maha Damaj, Representante de UNICEF en Moldova. “UNICEF está trabajando contra reloj en Moldova para proporcionar atención psicosocial y servicios de protección a los niños y las familias que cruzan la frontera en busca de seguridad”.

Durante su visita, Bloom también mantuvo un encuentro con los niños y las familias del centro de refugiados de Moldexpo, en Chisinau, uno de los más de 100 centros de Moldova donde las familias pueden dormir, encontrar información médica y jurídica y tomar comidas calientes antes de proseguir sus viajes.

En el centro, Bloom conoció a una familia de cinco personas que habían huido de Ucrania unos días antes con la ropa que llevaban puesta y una pequeña cantidad de dinero. Tras su llegada a Moldova y después de cinco noches en Moldexpo, una familia local se había ofrecido a acogerlos hasta que tuvieran toda la documentación necesaria para continuar.

“Muchos niños y familias con los que he hablado no solo han dejado atrás sus hogares, sino también a sus amigos y familiares, sus escuelas y prácticamente todas sus pertenencias. Como padre, no puedo imaginar el dolor y la confusión que deben sentir”, añadió Bloom, que ya visitó el este de Ucrania con UNICEF en 2016. “Los puntos azules instalados por UNICEF en las fronteras son una primera parada fundamental para las madres que buscan desesperadas un respiro, así como un lugar seguro donde sus hijos puedan jugar”.

Hace poco, UNICEF advirtió del elevado riesgo de explotación y trata de personas que corren millones de niños y niñas que huyen de la guerra y otros muchos que se están desplazando dentro de Ucrania a causa de la violencia. Como respuesta, UNICEF y sus aliados están ampliando los “puntos azules” en los países que acogen a refugiados, entre ellos Moldova, Polonia, Rumania y Eslovaquia, y hacen un llamamiento a los gobiernos de la región para que pongan en marcha medidas que protejan a los niños y las niñas. Esto incluye endurecer los controles de protección de la infancia en los pasos fronterizos.

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