La Sociedad Peruana de Escritores celebró el dia internacional del escritor presentando a la Familia Morris Rodriguez en la Casa de la literatura
En el corazón del Centro Histórico de Lima, la majestuosa Casa de la Literatura Peruana fue escenario de una celebración que trascendió lo literario para convertirse en un momento histórico. La Sociedad Peruana de Escritores conmemoró el Día Internacional del Escritor honrando a quienes, con su pluma, han construido memoria, identidad y futuro. Pero esta vez, la celebración tuvo un matiz extraordinario: fue un homenaje al legado vivo.
La Familia de escritores Morris Rodríguez no solo presentó sus obras; presentó un precedente. Tres generaciones unidas por la palabra, compartiendo escenario, vocación y propósito. Un caso inusual —sin precedentes conocidos en el Perú— que ya viene siendo impulsado por diversas personas y colectivos para su inclusión en los Guinness World Records, como una de las pocas familias en el mundo con tres generaciones activas publicando y presentando obras simultáneamente.
El primero en tomar la palabra fue Richard Morris, el padre, con la serenidad de quien ha hecho de la historia un territorio narrativo propio. Su novela histórica de ficción De dónde son resonó con fuerza entre los asistentes, recordándonos que conocer nuestras raíces es también un acto de valentía.
Luego, Diana Rodríguez Rodas, madre y guía, presentó la segunda edición de Un propósito, un emprendimiento, obra que inspira a convertir sueños en proyectos reales. Sus palabras no solo hablaron de emprendimiento, sino de convicción, de familia y de fe en el talento que se cultiva en casa.
La emoción alcanzó un punto especial cuando Kiara Morris, hija, tomó el escenario para presentar la tercera edición de Érase una vez en Moore, libro que ha trascendido las páginas para ser adaptado al teatro y al cine. Su presencia simboliza la fuerza de una nueva generación que no solo hereda el amor por la literatura, sino que lo transforma y lo proyecta hacia otros lenguajes artísticos.
Desde la distancia, pero con igual intensidad, Liam —el nieto— participó mediante un video en el que presentó su cuento Cola Loca. Su intervención fue uno de los momentos más conmovedores de la jornada: la confirmación de que el legado no es pasado, sino futuro en construcción.
Posteriormente, se realizó la Ceremonia de Reconocimiento “Legado Cultural”, otorgada por la Sociedad Peruana de Escritores en homenaje a escritores, periodistas y traductores que han dedicado su vida a enriquecer el patrimonio cultural del país. En ese contexto, la presencia de esta familia se sintió como un símbolo poderoso de continuidad y esperanza.
El cierre estuvo a cargo de la nueva voz del Perú, Jhoana Torres, quien con su propuesta Alma Andina interpretó su más reciente éxito Nací serrana. La canción, profundamente reivindicatoria y dedicada a la mujer andina, hizo vibrar el recinto. Muchos se pusieron de pie. No era solo música: Era identidad, era orgullo, era país.
La velada concluyó entre aplausos prolongados y miradas emocionadas. Porque no todos los días se es testigo de un legado que se escribe en presente. No todos los días tres generaciones comparten escenario para recordarnos que la palabra puede ser herencia, puente y destino. Esa noche, más que celebrar el Día del Escritor, celebramos la certeza de que cuando la literatura nace en familia, se convierte en historia.


